miércoles, 3 de octubre de 2012

XIMENA FERNANDA RIVERA

XIMENA FERNANDA RIVERA

(chilena)



Lluvia
Sola, testaruda y soberbia
donde el refugio de esta estrecha tierra, la esperaba,
invasión en sorpresa y descaro
corrió, corrió en instantes hacía el escalofrío,
agua y sudor,
la sed cristalina por el escurridizo paisaje.
sin tropezar con el tiempo,
las traviesas gotas salinas cayeron despertando inquietud,
Empapada tras la tormenta sintiose afortunada,
inquietante travesía desesperada,
inevitable aguacero prefirió tenderse a la lluvia
el momento preferido e inagotable, la carrera llegaba a su morada,
la senda se refugio en ese primitivo instante sórdido y fugaz
tan lejos de montar su manso animal,
retorna a sus manos, de escasa temperatura,
ya miraba desde lejos su penetrante sueño
domable visión traería rincones perdidos,
en hora buena pudo recordar y volar .


Lluvias

Lluvias que ahora ya son rocíos
de rojo aliento y gran sabor, que retornan al
suelo húmedo, fértil,
para soportar los pesos en turbulencias
un mareo no cansa.
Me refiero al preferir un pedazo
Al colgar un adiós
Al morir con pena
Naufragando en caricias
Suspirando en ardor.
Alcanzado llamas rotundas
Por debajo de la pared
Las miradas penan
Sombras y rufianes
Perdemos la huella.
Al final de todo
Volvemos a creer
Y en regocijos nuestra
Locura nos captura
Como la sal en el mar

ROSARIO ORREGO DE URIBE

ROSARIO ORREGO DE URIBE
(1834 - 1879)
(chilena)


ASI QUIERO MORIR

¡Quién pudiera morir como esa nube
Que miro evaporarse suavemente,
Blanca y aérea al firmamento sube
En las ligeras alas del ambiente!

¡Quién pudiera morir como esa estrella,
Eclipsarse no más unos momentos
Y volver a brillar, feliz con ella,
En otros azulados firmamentos!

¡Quién pudiera ser faro de la aurora
Y, al declinar la tarde, confundirse
En medio del crepúsculo que dora
La moribunda luz al despedirse!

¡Quién pudiera ser flor, y al marchitarse,
El cálice doblar sin agonía,
Y aun pálida e inerte al deshojarse
Derramar en las auras la ambrosía!

Mas yo no soy ni flor, ni nube errante,
Ni astro de esos mundos destellados...
¡Yo tengo un corazón, un alma amante,
Que han de ser a pedazos arrancados!

Por eso quiero ser átomo leve,
Aliento perfumado de la brisa,
Para burlar el sufrimiento aleve
Y morir exhalando una sonrisa.

Que en su seno no más, Naturaleza,
la muerte es un desmayo voluptuoso,
Un cambio de expresión y de belleza;
Y nada se hunde en eternal reposo.

martes, 2 de octubre de 2012

PATRICIA TEJEDA

PATRICIA TEJEDA
(1932)
(chilena)


SOBRE ESA ARENA

Que nocturna vigencia, qué clausura,
jasmín del mar por aires resbalado
dilapida el destello que ha sellado
la luz de dentro por la luz futura?

Qué es alba, que no es, que es limadura
de noches claras sobre el pez plateado,
no ya luna, si, viento deshelado
sobre remos de sal por agua obscura.

Allí la playa donde el agua suena
por inventar sonidos bajo llave
abriendo nuevas luces en la mano.

¡Ah, si de noche andar sobre esa arena,
el pie descalzo por lo frío y suave
habitando las olas del verano!


CLARA ESTACION

Entramos al otoño por un sueño
de lentos, altos barcos pensativos
hacia un bosque de mástiles cautivos
del agua azul al soplo ribereño.

Entramos por el alto y solo leño
que se mira en dos cielos sucesivos
sin saber, por dos causas, los motivos
que el mar sea cielo o solo sueño.


Es la clara estación, vela dormida,
nido de agua, rescoldo frío y lento
donde arde la ola viva pero presa.

Y fue este doble cielo sin salida
donde el mar hundió al mar al no hallar viento
y el mástil fue ya un cirio y sin paveza.

OLA

Y verde, azul y clara y limpia y pura
y alta y nieve y lejos, verde y mía,
lanza de espuma, espada de alegría
contra el pétalo intacto, rosa dura.

y grata y luz, sonora arquitectura
y escala y vidrio y ala sobre el día,
ola de pronto transparente y fría
derribada en su propia arboladura,

y pez metal del viento luminoso
y otra vez, ayer, remonta, suma,
salpicada gaviota, agua ahora,

y otra vez y otra vez y nuevo y gozo
y embestida sin término de espuma;
arpón del mar para cazar la aurora.

ELI ROMERO SALAZAR

ELI ROMERO SALAZAR

(salvadoreño)


LO QUE DEJA UN POETA...

Te dejo a vos,
los nietos de los hijos que nunca
pude engendrar,
mis zapatos agujereados porque
nunca amanecieron.
El coraje que mi fe en vos mantiene
el brillo en la almohada de la esperanza,
la marcha que no pude entretener
porque el cincel de la oscuridad me acorralaba.
La casa de mi locura donde dejo
las furiosas letanías de tu vientre.
Y finalmente mis caminos
en ellos encontrarás regada la madrugada
un sin fin de cabellos bañados de oro
y mi corazón vestido de la mirada
por un rayito de sol que en mi balcón asoma.

El país duele

El día deshace las huellas de la risa.
De rodillas, con un crucifijo, se implora la vida,
por los que quedan en este espejo roto del país,
por los que se van y abren ventanas inefables,
por el futuro que perdió toda memoria,
por este cuello roto, ríos de piedras en el sueño.

***

El tiempo nos salpica con sus murales de muerte.
Buitres y carroña se juntan como guerreros,
oscuras noches vomitan ojos ciegos.
La luz se ha perdido, goza la tiniebla,
la espina y la ceniza.
Sólo el golpe responde a la semilla.
Toda esperanza acompaña a la muerte,
Toda muerte agranda el círculo de la noche,
esta noche donde el centro es la tumba,
Esta noche donde el aire es grito
y la vida un sendero de alfileres.

***

¿Qué haces, país? ¿Es la muerte hoy el alimento?
Delantales de soledad nos habitan…
Nos das, país, soledad y despojo y falsas caricias.
Has hecho de la muerte diaria, país, un mundo.
¿Qué hacen tantos muertos en el surco?
¿Cómo la sombra y el cardo te gobiernan?
¿Qué hacen las aceras sin caricias?
¿Crece la risa frente a los cuchillos?
¿Ayuda la muerte para que suenen las guitarras?
¿Es la pólvora el ensueño de los vivos?
¿Pueden diez muertes diarias remediar el hambre?
¿Alcanzan las lágrimas para llorar a tantos?
¿Puede la lluvia lavar la sangre del alma?
¿Puede Dios, por fin, vomitar la iniquidad?
¿Es necesaria la muerte para terminar el desempleo?
¿Hasta cuándo el crimen dejará
de ser hostia de la eucaristía?
¿Viviremos siempre entre lenguas
de agrios susurros?
¿Seremos siempre cadáveres azotados por el fango?
¿Es posible derribar este ahogo, muro de lamentos,
con las trompetas diarias del grito?
¿Quiénes caminan embozados para desatar lágrimas?
¿Puede el desorden ser siempre nuestro vestido?
¿Es tan pequeña la mesa del país para comer todos?
¿Pueden los cementerios convertirse en otro planeta?

***

El país duele. Desciende su firmeza.
La realidad es poderosa acuarela:
En ella están el horror y el exterminio
Como agua de un río sin compuertas.
Muerte, muerte, muerte, muerte dicta la conciencia.
El país duele. Los brazos de su luz son noche;
Y la noche, un áspero calabozo sin pupilas…

NOSOTROS QUE NUNCA TUVIMOS NADA...

Nunca tuvimos al otoño
como pretexto para escribir un poema.
Tampoco teníamos puentes o gárgolas
o inmensas catedrales donde esconder la tristeza
y abofetear a la melancolía de la miseria.

****
Desde niños conocimos la extensión exacta
de la patria, la dimensión de sus bosques,
la altura de sus cordilleras y el rumor
de los ríos temblando adentro de los oídos.
Nunca tuvimos a la primavera con sus brotes,
o la nieve cayendo, necia y obsesiva,
sobre calles y parques.

****
Nunca tuvimos eso que ustedes cantan en sus poesías
y que nosotros entrevíamos desde un tren,
alguna noche de profundo sueño. Nunca tuvimos
eso que amamos y sin embargo vivíamos en el corazón
mismo de la nieve, en el músculo perfecto del huracán,
al lado del brote creciendo después del invierno.

****
Nada teníamos, pero todo estaba extendido en la grandeza
del sonido de las chicharras, en la admirable pequeñez
de un monte, coronado de ternura y sol,
la mañana en que íbamos hacia la escuela. Teníamos
una ración de fruta fresca en la mesa y no la veíamos.
Un pedazo de catarata en el sonido de los grillos
y una marmita de fuego en el centro de la rosa.

****
Todo lo amábamos, nosotros, que no teníamos nada:
la pluma del gorrión, el árbol con sus flores,
la pampa y el caballo, la tortilla crujiendo
entre las brasas, la mano que nos amó por vez primera,
el beso dado detrás de alguna puerta. Todo eso era
el otoño que apenas descubrimos, la catedral de amor
de nuestra madre, la populosa muchedumbre en las palabras,
la vida aposentada en el quicio de la puerta, el gato
saltando de la tapia a nuestros brazos.

***
Y todo eso sin convertir el agua en vino,
caminar sobre las aguas o deslizarnos descalzos entre el fuego,
solo con mirar los ojos de mis hermanitos, una tarde de lluvia
salpicada de barro, de sueños y de música…
¡Todos los milagros se volvieron posible!...


 

TADEA GARCIA DE LA HUERTA


TADEA GARCIA DE LA HUERTA
(1754 - 1827)
(chilena)

ROMANCE

¡Qué confuso laberinto!
¡Qué Babilonia de afectos!
¡Qué océano de congojas!
¡Qué torrente de tormentos!
Combaten mi corazón.

Queriendo sea mi pecho
Nueva palestra de penas,
De martirio teatro nuevo,
Al relacionar el caso
Más lastimoso y más tierno
Que en el asunto menciona
En sus anales el tiempo!
Mas, debiendo obedecer,
Que es indispensable hacerlo,
Y así, dar, cielos, valor.
Dadme voces, Santo Cielo,
para narrar un asunto,
En que desfallece el eco,
En que trémulos suspiros,
Agonizando el aliento,
Respira sólo pesares,
Anima sólo tormento.
Pero si expresando penas,
Se minora el sentimiento
Por la ajena compasión,
Que en parte lo hace más lento,
Os impartiré noticia
Con legal razonamiento,
de lo que Dios permitió
Sucediese en mi convento.
Día diez y seis de junio
De ochenta y tres, que violento
El aire rompiendo montes
Con altivo movimiento,
Con armados huracanes,
Mostraba que en un momento
Desquiciaba de sus ejes
El globo, y más desatento,
Presentó al cielo batalla,
Y viniendo a rompimiento,
En mutua lid disputaban,
Con recíproco ardimiento,
Por lo cual de los dos quedaba
El campo del vencimiento:
Las nubes y huyendo el viento,
Quedaron con altivez,
Satisfaciendo su intento.
Parecía que Neptuno,
Dejando su antiguo puesto,
Se difundía en las nubes,
Sin mirar en su respeto,
y liquidando los mares,
Juzgó, que del firmamento
llover océanos hizo
Para nuestro sentimiento,
Pues de este modo se hacía
Más caudaloso y violento
el Gran Mapocho, que corre
A la frente del convento.
........................................
El Señor lo determine,
si es su voluntad hacerlo,
y de no, se cumpla en todo
su beneplácito eterno

lunes, 1 de octubre de 2012

CARMEN AVILA

CARMEN AVILA
1930 -
(chilena)
MI CANTO

Provengo de la cálida
fineza de la lluvia
cuando hace venas y arterias
la piel de nuestra tierra
en medio de juncales y saltan a los ojos
desnudos los ramajes.

Provengo de la nieve
unida a los pezones de la madre montaña,
del viento que se vuela
en los ventanales del mar
con su protesta de obrero atribulado.

Y ese olor a lluvia azotando campos y sembrados,
se fue adhiriendo a mi lenguaje interno
sirviéndole de cuna
a mi canto.

DIGAMOS QUE HOY LA LLUVIA

Digamos que hoy la lluvia
caerá más dulce sobre los tejados pobres,
porque adivinará la fiebre y los zapatos rotos
a la hora alborotada de las múltiples goteras

Quizás se transforme en esponja
y seque milagrosa las paredes,
el armario,la cama, el vidrio herido.

Digamos hoy se balanceará la lechuza
sobre el alambre flojo,
el que sostiene las ropas
en el patio común de las viviendas.

Digamos, pasará la lluvia
habrá bonanza y el barrio imaginario
seguirá dibujando veredas ilusorias
marcando los pasos de niños
hacia las canchas de fútbol,
hacia los prados con flores
y una mesa repleta los acoja.
Con el beso templado del sincero alimento.

Digamos que hoy la lluvia...

PALOMA HIDALGO DIEZ

PALOMA HIDALGO DIEZ
1964 -
(española)


TEMPORADA DE LLUVIAS

Han llegado las deseadas lluvias.
Nubes henchidas de respeto
descargan  esperanza en el futuro.
Aguaceros que arrastran los malos tratos,
borrascas que diluyen el miedo,
tormentas y celliscas que deshacen todas las palabras infames.
Chubascos de igualdad
se ciernen sobre nuestras vidas.
Trombas y diluvios liberan sentimientos olvidados.
Vendavales de sentido común,
revuelven nuestras ideas.
Llueve,
por fin,
llueve.
Veo cientos de paraguas
voluntariamente abandonados,
y cientos de personas empapándose.
Y cientos de rostros nuevos.
Calada, hasta los huesos, sonrío.
La lluvia trae, una vez más, la vida.



CONSEGUIR LO IMPOSIBLE

He visto crecer flores sin tierra,
pétalos transparentes de agua limpia.
He escrito palabras en el viento,
sílabas bailarinas de luz.
He tocado el terciopelo de la noche,
oráculo antiguo de los amantes.
Sé que hay imposibles que son posibles.
Quiero ver crecer la Paz en la tierra,
cálido manto que la envuelva tierna.
Quiero escribir palabras olvidadas
cómplices de la felicidad.
Quiero sentir orgullo ajeno, propio,
utópico destino del ser humano,
por haber conseguido lo imposible.


AQUÍ Y AHORA

Ayer te tuve a mi lado,
juntos recogimos sonrisas
sembradas cuando el tiempo
aún no sabía de su presteza.
Mañana será la luz,
si tus ojos aún me besan
dulces, de caramelo y avellana,
en plena boca.
Pero hoy te respiro,
te bebo a sorbos
mientras te pierdes entre mi pelo,
devoro tu fuego,
te esbozo entre las sombras
que la noche va pintando.
Y grito al mundo,
hoy sé lo que es amor,
lo que es sentirse amada.
E imploro al universo que se detenga,
aquí y ahora,
en este precioso instante en que tu mano
enlaza la mía,
para empezar a andar de nuevo
juntos.