viernes, 18 de enero de 2013

ALEJANDRA ZIEBRECH QUIÑONES

ALEJANDRAALEJANDRA ZIEBRECHT QUIÑONES
(1959)
(chilena)



EN EL SUEÑO
en el sueño profundo
atado a nosotros como la tristeza
más profundo
el sueño
se abastece de hidalguía
se prolonga hasta la realidad
y viceversa
no temas si te digo
que camino con una leona a mi diestra
en callejones viejos
buscando mi casa
que mi cama es suave como un ataúd
que ceno a la lumbre
de la oscuridad
en el sueño profundo
el grito
el terror del grito
detiene las mareas
rompe los tímpanos
de todos los peces
en todas las constelaciones
cuando amamos
es el sueño
quien ha raspado
este pedazo de nosotros
que vive
y que muere
en su hálito
si no fuera así
estaríamos concentrados
en el filo de la existencia
soñamos porque la vida
porque la muerte
qué sé yo
soñamos por la poesía
soñamos para alcanzar a Dalí
que es el Señor del sueño
para que nos mire
y se ría

y nos contente
traemos el sueño
antes que el llanto
antes del grito
del alimento
antes del amor mismo
y el desamor
venimos con imágenes
robamos imágenes
de este lado
que devolvemos al sueño
no he de nombrarte
todo lo vivido
y lo por vivir
yo regreso un rato
a tu cama
y me fugo
de aquí no quiero nada
no espero nada
es un andén vacío
con llamas de antaño
crepitantes aún
del genocidio
de ese y de otros varios
yo me voy
en silencio
aprieto un poema
que acabaré más tarde
dentro del sueño de los poemas
mis hermanas dicen
somos un río
sólo eso
agua que va y viene
agua y tierra
pero el sueño
es la invocación del infinito
desde el agua y la tierra
eso poco que somos
se hace inmenso
como un ramo de incertidumbre
que golpea las certezas
tú existes porque te sueño
ahora sólo escribo porque sé
que leerás esto más tarde
cuando despiertes
estas letras son unas hebras
para encontrarme
un instante
en otro poema

de palabra en palabra
armándose en el sueño
escribo
de noche
cuando duermo
escribo dormida
como una razón para despertar
al ciclo confuso
que me alienta
cuando todo
absolutamente todo
semeja una transparencia
una broma que Dalí
nos regaló de consuelo

ERA OTOÑO

Era otoño o quise que fuera otoño
que todo se desprendiera de su centro
que las calles –tú sabes – se vieran como en la película
con una transparencia de ala en vuelo
Era tarde y había ebrios
y teníamos miedo del mar
como en la película
Empezaba una llovizna que nos blanqueaba el pelo
igual que si hubiéramos estado años
parados donde mismo
como un efecto especial de la película
Y había un gato que llamábamos presagio
y había un gran silencio cortando la noche
llevabas el abrigo que usaste en la primera cita
como en la película
fumábamos con avidez los últimos cigarrillos
Yo venía de un viaje corto
que lo cambiaría todo
un indicio apenas de lo que vendría más tarde
yo no pienso que el amor
o la muerte duren para siempre – susurré –
antes de entrar al hotel que era lo único
que incendiaba la noche
tú me besaste – como en la película –
tú afirmabas que esa noche sería irrepetible
afuera los peces se revolvían con el mar
Era la madrugada como un telón rojizo
y estábamos cansados y teníamos miedo
sobre nuestro rostro
habían otros rostros
como en la película
un alud de recuerdos nos tiraba a la calle
afuera yo no era yo y tú no eras tú
así que nos saludamos cortésmente
como en la película
En esa hora imprecisa de la tarde
guardaban la luna en un rincón de utilería
yo te hice una seña de adiós con la mano
y permanecí observando la lluvia
los peces de papel maché
el gato de mentira
el espacio solo
olvidándote
como en la película

ANA PARTAL

ANA PARTAL

(chilena)


LLUVIA

Lluvia silvestre en la dura faena
conservas tus bienes
desgajada del planeta
devoras el espacio.

Brotas en llovizna escarcha
lluvia bestia atada, amordazada
barrosa lluvia sin casa.

Lluvia techo rasgado.
Asombrosa de campo monasterio y milagro.
Lluvia cemento
Lluvia plato vacío.

lunes, 14 de enero de 2013

MAR SANCHEZ


MAR SANCHEZ1981(colombiana)


RETORNO
Retornan los días,
De esos abriles, de tardes rosadas,
De sonrisas, de vientos,
De noches, tranquilas y enamoradas,
Veo los albores,
Reconozco su llegada,

La mirada se desliza,
Hacia el árbol de la plaza,
Donde de tarde enjuagabas tus risas.

En este compás de tiempo oscuro,
Te anhelé, te anhelé,
Solo yo lo sabía, y el mundo lo ignoraba.

Eran tantos deseos cubiertos,
Con formas sanas,
Que insospechado pasó el dolor,
Aunque en su compañía estaba.

DESPERTAR
Escucho las aves, y te siento tan dentro.
Pareciera que en un instante,
Vinieras del cielo,
En un canto de ave,
O en una caricia del viento.

HALLE UN ÁNGEL
Asomado en un agujero del atardecer,
Se fue volando en un parpadeo del viento,
En un rayo de luz, que cruzó la nube húmeda.

Hallé un ángel,
Adormecido en la nube,
Casi llorando,
Casi cansado.

Hallé la esencia de mi anhelo,
En una frágil lágrima que se rompió al caer.
¡Tantas, pusiste hace tiempo!,
En la fuente, donde me senté a desnudar mis angustias.

Recordé conocer tu rostro, desde el tiempo aquel,
Recordé, la fragilidad que sembraste,
En la tierra árida, que encontraste en mis vacíos,
Recordé tu paciencia en la tarea.
Recordé el amor y tu cuido.

jueves, 27 de diciembre de 2012

MARUJA SCOTT

MARUJA SCOTT

(chilena)

ESPERA

No sé como decirlo.

te esperé
desde la hora de mi infancia.

La primavera trae
suerte para el amor
y así despierta mi ilusión.

Hermosa entre flores,
como mágica luz,
fragante néctar
para brindar por el amor.

Multitud de ángeles
sonrientes me espera
para cambiar
de escena a mi corazón.

MIS CARTAS

Tú inspiras mis ideas,
atraes imágenes rosas
a mi alma púrpura,
llenas la realidad de sueños,
acaparas la brisa suave
de todos los amaneceres alegres,
compañías de las esperanzas
que acaricias en primavera
y nacen las amapolas rojas;
al saber de tu risa dulce
haces brotar momentos calmos
en este mar azul cielo.
Tú insoiras mmis cartas
que se realizan en poesía.

DESEOS

Sentí mi sangre caliente
con ese abrazo que rodeó
mi delirio de cristalera.
después de tanta espera.

Tus manos tocaron mi cuerpo
y recorrieron mi talle
como suaves pétalos deseados.
i
Deslizaste mi vestido
para llegar al color carne de mi piel
y tus besos y mi perfume acariciaron
ideas de tantos años dormidas.

Alcanzaste mi alma,
mi sexo y mi razón;
solo quedó un oleaje espumoso
de efímera felicidad.

lunes, 24 de diciembre de 2012

MANUEL CUENYA

MANUEL CUENYA
1967 -
(español)

NOCHEBUENA

El mejor modo de pasar la Nochebuena es estar con una bella y afectuosa compañía. Ser feliz observando a la gente feliz que uno quiere. Cenar pronto o tarde, eso no importa, pasear o bien acurrucarse al amor de la lumbre, escuchar música vibrante y placentera: el oratorio de Navidad de Juan Sebastian Bach, está muy bien, pero podrían ser también otras músicas posibles, leer algo o nada, escribir un aforismo, una greguería, incluso un micro, o nada, sentir, eso sí, sentirlo todo de todas las maneras, sentir la libertad, algo imprescindible, volar aunque sea en sueño, acostarse con las palabras acariciadoras, siempre en dulce compañía, sentirlo todo... el placer inmenso de estar vivo, gozar de salud y tener la temperatura afectiva adecuada, al lado de un brasero, que procure asimismo la temperatura ambiental necesaria, mientras afuera nieva con esplendor navideño. Y para rematar la velada de la nochebuena, lo mejor, lo más saludable es dormir sereno, en paz, con la placidez de los ángeles (o las ángelas) y soñar, eso sí, con mundos hermosos y posibles. 
Gracias, amor, por estar ahí.



EL SILENCIO

La noche en calma invita a soñar. Y soñar es algo que no podemos ni debemos perdernos porque tu noche es mi noche. Soñar, incluso despierto. Hamacado por el silencio de la oscuridad, que se perfila serena. El silencio, ay, convertido en música tranquilizadora. Dejarse arrullar por el silencio. Abrazar la noche. Dormir en paz. Sentir que la vida es Amor. Regresar a una infancia dulce y soñada. Hablar con el tiempo presente. Aquí y ahora. Besar el silencio. Volver a la serenidad. Alcanzar las estrellas. Tocar el meollo de la noche, que se revela hipnótica. Seguir amando. En silencio. Acunado por un tiempo fluido y aromático. Acariciar la noche. La noche en calma, que palpita bajo tus párpados, vitales y rosa. Soñar incluso dormido. Soñar es algo esencial, insustituible. Dejarse amar. Amar y ser amado. Lo mejor que te puede pasar. Volver a dormir bajo un castaño milenario, a orillas de un manantial. Sentir el tiempo. La cara visible de la luna. Estar y ser. Saber que la vida es intensa. Hablar con el amor. Amor. Tú. Cerca de ti. Beso tu noche. Beso tu sueño. Y tiemblo. Porque estoy. Y fluyo. La noche, esta noche de sueño, bajo la sonrisa iluminada de tu tiempo. Vibrando hacia el universo por los valles y montañas de nuestro aquí y ahora.  
Soñar, sí, soñar que tocamos el centro del universo, infinito y rojo. 


MEMORIA DE LOS ASESINADOS Y LAS ASESINADAS

Bañados en sangre y lágrimas, caminamos a tientas, en la oscuridad de la noche, en medio de un monte sin esperanza.

Al otro lado, las hienas acechan tras las sebes del odio, irracional, desmedido, en una arboleda perdida. El odio incendia el matorral y calcina la memoria afectiva.

Hay charcas de sangre que siembran el dolor en las cunetas, donde crecen flores muertas y arbustos escarchados.

La soledad y el miedo, en mitad de la nada, acaban congelando nuestras entrañas, mientras nos perdemos entre la niebla espesa en un invierno inacabable. Nuestras gargantas se resecan en gritos silenciosos como lobos heridos de muerte. Ya no será posible el retorno. No nos queda ilusión. Sólo miedo, un miedo atroz y un vacío inmenso, que revienta como una herida profunda, salpicando la historia.

La guerra y las guerrillas fusilan los sueños y la memoria. Y la crueldad se impone, amarga y viciosa, como una bandera sangrienta. Chorrea el odio. Chorrea el crimen. 

Las pozas, donde estamos enterrados, supuran sangre coagulada. Las huellas de nuestra historia más reciente siguen pesando como losas fúnebres. Los barrancos huelen a carne fratricida.

El eco infinito de los disparos retumba en nuestro subconsciente colectivo, allá en lo alto de las peñas, acá en el fondo de nuestra alma. Aún escuchamos los gemidos de los moribundos. Aún sentimos el sufrimiento, una acidez que nos sigue doliendo en lo hondo del corazón.

Al otro lado del olvido, las peñas y las fosas adquieren formas humanas. Allí nos pudrimos los hombres y las mujeres que ya no podremos soñar, con el rostro ensangrentado y las mandíbulas desgarradas, tumbados, panza arriba, con una hinchazón de piedras y tristeza.

Hay charcos de sangre y paisajes de tortura que inundan el tiempo de quienes ya no tendremos ocasión de amar: asesinados, desaparecidas, paseados, inocentes, olvidadas: la fosa de los asesinados y las asesinadas.



Bajo la triste luz de una bombilla

A la memoria de mi cuñado, muerto de infarto, con las ilusiones intactas, hace ya tres años. 


Sientes su muerte, la muerte
desgarrado 
entre el vacío y una luz de bombilla
que te escalofría
como si tú también hubieras muerto
porque el tiempo sigue aniquilando por igual 
a unos y otros
en una rueda interminable

Sientes su muerte
con el punzante delirio de un biusturí
que raja las esperanzas
y un corazón con olor a tanatorio

Intentas abrir la persiana del porvenir
y sólo encuentras vísceras

Miras hacia atrás
a la carretera tantas veces recorrida
y sólo ves muerte

Necesitas aprender a mirar de nuevo
bajo la triste luz de una bombilla
con la mirada inocente de un querubín
rubio platino 
bajo el Pegaso
exprimir el jugo de lo adverso
tumbado, boca arriba
en espera de un sueño reparador 
que te devuelva la vida
un domingo gris y helado
solo, bajo la luz de una bombilla

viernes, 21 de diciembre de 2012

CECILIA ADOREZ

CECILIANA ADOREZ
1959 -
(chilena)


ENTRE LA NIEBLA

A veces creo que que debo ir contra la corriente,
entre la niebla,
bajo la lluvia,
detrás de una cortina de hojas tristes,
girar en círculos encerrada en una burbuja.
otras veces,
creo que ya he enfrentado la corriente
y camino a ciegas
en la noche.
Pero me sorprende la gran fuerza,
que me sostiene
y que me hace salir triunfante
de todas las tempestades de la vida

miércoles, 12 de diciembre de 2012

CECILIA VARGAS RETAMAL

CECILIA VARGAS RETAMAL
1964 -
(chilena)

A POR TI


Salí a buscarte
con las cuencas abiertas
de par en par, 
por la puerta sur del universo
seguí los atajos del misterio.

Fue aquí donde estalló mi beso
en auroras australes de verdes y flúor,
decretando en el rincón
mas profundo de tus adentros
mi amor amanecido en
clandestinas melodías.

Y ya no se donde termina la realidad
y comienza la locura,
la demencia de sentir
como fluye tu sangre aquí a mi lado.

Los acordes del viento
me traen tu atlántico aroma,
bajo el embrujo del sur te alcanzo 
en tus rotundas lejanías.

Del barro húmedo emerges, 
beso tu rostro, tu piel cansada
de soles y nostalgias 
te acuno entre mis brazos de cigarra muda   
y con mil labios desgrano tu nombre, 
como una sentida plegaria.

Y es tu voz el pábulo de mis sueños   

primicia de un mañana no lejano.
Allá, un sol inmenso 
castiga los potreros, 
cuando arribes a mis tierras
la noria de mis ojos 
lloverá en tus manos.


/
 
ALMAS VIEJAS 

Llegas a mi coronado de inviernos 
a través de las rajas del aire,
mil años de esperar tu presencia,  
la sonrisa congelada en el rostro
y en tus ojos ya no llueven estrellas.
 
Por los confines del universo
has vagado, alma antigua,
vienes a renovar los rituales del fuego,
no olvido que tus labios 
me enseñaron a transitar 
las hogueras por dentro.
 
Al borde de esta procesión de soledades
coseré  mis palomas a tu boca,
ellas beberán los amargos 
resabios de tus muertos,
esos que arrastras con los pies atados.


Depone las navajas oxidadas 
el duelo y la mortaja,
desenterremos unidos 
aquellos abalorios postergados,
deja secar tus botas 
en mis ventanas ,  
y ven , ven y sumerge 
las raíces de tus manos en mis carnes.


Desde nuestros ayeres,
tu lírico espíritu de riachuelo 
me convoca después que muere la tarde,
apoyados en los robles,
es la espalda de Dios quien nos sostiene.


Volvamos a celebrar los rituales de la piel 
en los claros del bosque ,
despertando a tu lobo solitario

y mi antiguo instinto de hembra salvaje

hasta hoy día confinados a la omisión
y estallemos en un solo alarido
que tiña de rubor el próximo amanecer.


Y como dos orugas 
 habremos trepado nuevamente
el tronco de la vida 
 hasta entonar el profundo himno
 que cuenta la historia de nuestro génesis .
 
ME BUSCABAS
 
 
 Tú me buscabas,
en los resabios de mi araucana greda
guardando entre tus carnes la llave de mis sueños 
en las grietas que esconden una aurora
y la ilusión de escapar a un cielo nuevo
a los antiguos días de soles infinitos 
coronando mis primeros años.

Redúceme a la palma de tus manos viejo amor
con tan solo una mirada
a un estremecimiento de huesos
antes de vaciarme en un suspiro,
a una gota de sudor
rodando con lentitud de ocaso por tu espalda.

Quiero echar los ojos atrás desde tu vientre
y volcar los pedazos del reloj 
destrozado por tus manos
sobre los tiempos yertos.

Restaura las alas del deseo amor,
liberando aves ciegas
que no baten vuelo al fondo del pecho
quiero beber un aguacero sureño
directo de tus labios
y encontrar en tu memoria la canción
que el viento susurraba desde la niñez,
esa melodía que mis cigarras aprendieran 
bajo la niebla que esparce el río Donguil.


Tu me buscabas amor ..y me has hallado
bordando soledades, desenrollando el último
ovillo azul de la esperanza.