miércoles, 23 de enero de 2013

IRIS DEL CARMEN FERNÁNDEZ ANGEL

IRIS DEL CARMEN FERNÁNDEZ ANGEL
1947
(chilena)



MI ALMA PEREGRINA

Mi alma es una garza peregrina
que dibuja en el cielo
un río que fluye dulcedumbre
para calmar las penas.
Vuela y revolotea, picotea las aguas
y caen goterones grises
en la mañana triste de abril.
Un rayo de sol apenas
y el arco iris ilumina de colores
las lagrimas del cielo.
Oh, prodigio volandero
ya no eres una garza
eres un alegre zorzal
cantando entre las peñas.



Tras el vuelo de la garza

Calor
desolación
silencio yermo.
Los cactus resquebrajados
izan sus espadines entre el mustio quintral,
Mastico la roja urdimbre que parasita entre sus brazos,
tratando de atrapar la gota amarga y áspera
que mitigue la sequedad del mundo.
Es enero,
la hilera de huesos caprinos gritan ríos secos.
Respiro desalentada este siglo apocalíptico
que avizoro egoísta, estéril, fatal.

Perdido en las desérticas serranías
un ojo azul borbotea leche transparente y fecunda.
Una garza peregrina baja y picotea.
Mi desolada mirada sigue presurosa
el cristalino fluir que se consume
en las tierras agrietadas del páramo.

La garza queda meditabunda
sobrecogida en su pata azul,
más de pronto alza el vuelo,
blandamente revolotea remontando las alturas,
y se pierde como feble línea en el cielo.

Traspasó los contrafuertes cordilleranos.
No una, sino miles de gráciles garzas
vienen a mi encuentro con sus albos gorjeos.
Mis pupilas reverdecen.
Amplias praderas, plantíos inconmensurables de dulce caña.
Reminiscencias de grilletes pueblan mi memoria.
Cientos de espaldas sudorosas reverberan
y una niebla espesa escapa desde la húmeda floresta.
Cae la lluvia
dulce,
vital y
doliente.

martes, 22 de enero de 2013

PILAR LOU MARTIN

PILAR LOU MARTIN
1962
(española)

ROSAS DE PLATA


Gimen las rosas de plata
suspiran sus pétalos tardíos.
La luz las adorna,
la música canta
sus bellos himnos.
Mientras un paisaje de color
las embadurna de esperanza
y bailan al son del infinito.
El límite es un horizonte
inadmisible.
Las palabras son ciegas
porque no ven más allá
de la nostalgia.
Aromas que el aire les regala
cargados de sutilezas
incorpóreas y lejanas.
Gimen las rosas de plata,
bailan constantemente
y se deshacen
en múltiples pétalos
que se esparcen
por todos los rincones
de un pensamiento ingobernable,
de un deseo impalpable.
El ansia no entiende
de medidas ni de trajes.
La soledad no conoce
momentos galantes.
Gimen las rosas de plata,
llorando
mares de inmensos
oleajes.

LA PRINCESA EN SU PALACIO DE CRISTAL

Entona una canción
y su voz tiene
mil matices diversos.
Corre más ligera
que el viento.
Baila con las olas
y se ríe del tiempo.
Ella es la princesa
en su palacio de cristal.
Allí los espejos la miran
y ella no los puede mirar.
Juega con las normas
y las cambia de aspecto.
Impone su orden y su lugar.
Sus ojos brillan
con la claridad del cielo.
Es forastera en nuestro
mundo.
Vive en este
pero sólo sigue
su propio rumbo.
Es amiga de la luna,
que conoce su secreto.
Vive en su palacio
de sueños sin dueños.
Ella es la princesa
en su palacio de cristal.
Los cristales son de colores
que la fascinan.
Visualiza las esferas y girando
entre estas alcanza
a veces la felicidad.
No tiene miedo
a la vida ni a la muerte.
Y siempre habita
en su presente.
Ella es la princesa que reina
en su palacio de cristal.
Allí, está a salvo de nuestro mundo
porque jamás lo entenderá.


lunes, 21 de enero de 2013

SYLVIA ELLSTON

SYLVIA ELLSTON
1976 -
(española)


 III PECADO CAPITAL (Avaricia)

  • XXVIII

    El buitre oscuro
    sale de su nido,
    busca carroña.
    Así te pudras.
    Así como eres.
    Así te verán.
    Nada mereces.
    Nada ganaste.
    Nada obtienes.
    Vuelve atrás,
    a tu oscuridad
    No salgas más.
    Así te pudras.
    Así como eres.
    Así te verán.
    Nada mereces.
    Nada ganaste.
    Nada obtienes.
    Codicia, avaricia,
    es tu alimento,
    así te atragantes,
    con larga agonía
    Así te pudras.
    Así como eres.
    Así te te verán.
    Nada mereces.
    Nada ganaste.
    Nada obtienes.
    Aquello que ansías,
    querrás obtener...
    Será tu condena.


  • RÉQUIEM POR UNA AFRENTA



    XXVII
    Desde mi infierno miro hacia arriba,
    Contemplando esa luz que por fin me ilumina.
    Brilla, pero no me ciega ni me intimida.
    ¿Será esta la luz que salvará mi vida?
    Mi ánima quedó muerta, la fulminaron.
    Malditos cobardes, viles y macabros.
    Lo que un día fui, solo quedan despojos.
    Jirones, miedo y horror, eso quedó.
    Los espectros del pasado me visitan,
    Cicatrices que nunca se borrarán.
    Como óleo usan uñas que en mi piel se clavan.
    Pintando en mi memoria aquel vil momento.
    Nada de mi ser anterior ya quedaba,
    Era un ánima en pena, olvidé reír.
    Y mi fuerza vital ya me abandonaba.
    No me importa, pues no sentía ya nada.
    Manto de grana, de mis manos brotaban.
    Lo extendí para darle la bienvenida,
    a esa Dama Oscura, que al fin me encontró.
    Llegó el momento, me dispuse a marchar.
    Huesuda mano que ante mí se extendía.
    Quise aceptarla pero me rechazó.
    Ella supo que este no era mi momento.
    Ignoró el ruego y en silencio partió.
    Desde el espejo, mi otro yo me miraba.
    Me preguntó por qué me dejé vencer.
    Si además de arrancarme mi voluntad.
    Les doy lo que no se pudieron llevar.
    No quiero ser un reo de mis temores.
    Con sumo cuidado comienzo a zurcir.
    Los pedazos raídos que de mí aún quedan.
    ¡Lo conseguiré, seré como antes fui!
    El tiempo que tarde no importa, no hay prisa.
    Ya lo he decidido, no desistiré.
    Volveré a sonreír, seré la que fui.
    Y esos recuerdos no me dañarán más.
    Desde mi infierno miro hacia arriba,
    Contemplando esa luz que por fin me ilumina.
    Brilla, pero no me ciega ni me intimida.
    ¿Será esta la luz que salvará mi vida?

MATTY CANALES

MATTY CANALES
1951 -
(chilena)


AMOR DISTINTO

Disfrazada de primavera
esperaba la dorada llegada del otoño,  
que la conquistó con sus hojas
dejándolas en sus manos.

Olía a Abril y ella a Septiembre
cómplice fue el viento
llevándole aromas de rosas y jazmines
Y el, que cargaba lluvias Y fríos
del cercano invierno
supo que había encontrado 
un jardín que moriría de sed y soledad.

Era un enigma que la apasionaba
su otoño era...
sol intenso quemante,
cambiante como el día y la noche...
oscureciendo al sol
con nubes
plomizas, cargadas de agua.

Y llovió sin cesar
interminables horas,
ella, pequeña y delicada 
abrió sus pétalos
para recibir el manantial de vida,
en caricias jamás recibidas antes.

Besos la llegada del invierno,
ni vieron cuando se asomaba el verano...
Era el final del camino, se acababa el tiempo
y sin mirarse por última vez...
retornaron a sus pueblos tan distantes
sabiendo que ya nunca...
volverían a encontrarse.

--de colores, de sol, lluvia y calor,
no sintieron --------------------------------------------
A MI MADRE, IRMA RÍOS

Irma, 
la de manitos pequeñas
fragancias de flores
dama linda y graciosa,
raíz infinita  de mis amores.

Tu cabello de platatu piel ha perdido tersura
los años no han hecho
perder la gracia,  la hermosura.


Es verdad que escogemos de quien nacer:
desde el cielo te miraba...
me cautivó tu mirada,
la que a mi padre le robó su querer.
 
Nunca fue suficiente decirte cuanto te amo:
el tiempo nos mantuvo alejadas,
te lo digo ahora: madre,
graba en tu alma estas palabras.

Te quiero, más de lo que puedas imaginar
y más de lo que piensas... te extraño,
estás en mis pensamientos y si te llego a olvidar...
mi rostro en el espejo...
tu cara me la vuelve a entregar..

sábado, 19 de enero de 2013

ALEJANDRA PIZARNIK

ALEJANDRA PIZARNIK
1936 - 1972
(argentina)



POEMA

Tú eliges el lugar de la herida
en donde hablamos nuestro silencio.
Tú haces de mi vida
esta ceremonia demasiado pura.


REVELACIONES

En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
El deseo de morir es rey.
Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones.


EN TU ANIVERSARIO

Recibe este rostro mío, mudo, mendigo.
recibe este amor que te pido.
Recibe lo que hay en mí que eres tú.


DESTRUCCIONES

           en besos, no en razones
                           Quevedo

Del combate con las palabras ocúltame
y apaga el furor de mi cuerpo elemental.


AMANTES

una flor
     no lejos de la noche
   mi cuerpo mudo
  se abre
a la delicada urgencia del rocío


QUIEN ALUMBRA

Cuando me miras
mis ojos son llaves,
el muro tiene secretos,
mi temor palabras, poemas.
Sólo tú haces de mi memoria
una viajera fascinada,
un fuego incesante


RECONOCIMIENTO

Tú haces el silencio de las lilas que aletean
en mi tragedia del viento en el corazón.
Tú hiciste de mi vida un cuento para niños
en donde naufragios y muertes
son pretextos de ceremonias adorables.


PRESENCIA

tu voz
en este no poder salirse las cosas
de mi mirada
ellas me desposeen
hacen de mí un barco sobre un río de piedras
si no es tu voz
lluvia sola en mi silencio de fiebres
tú me desatas los ojos
y por favor
que me hables
siempre


ENCUENTRO

Alguien entra en el silencio y me abandona.
Ahora la soledad no está sola.
Tú hablas como la noche.
Te anuncias como la sed.


DURACIÓN

De aquí partió en la negra noche
y su cuerpo hubo de morar en este cuarto
en donde sollozos, pasos peligrosos
de quien no viene, pero hay su presencia
amarrada a este lecho en donde sollozos
porque un rostro llama,
engarzado en lo oscuro,
piedra preciosa.


TU VOZ

Emboscado en mi escritura
cantas en mi poema.
Rehén de tu dulce voz
petrificada en mi memoria.
Pájaro asido a su fuga.
Aire tatuado por un ausente.
Reloj que late conmigo
para que nunca despierte


EL OLVIDO

en la otra orilla de la noche
el amor es posible
―llévame―
llévame entre las dulces sustancias
que mueren cada día en tu memoria


LOS PASOS PERDIDOS

Antes fue una luz
en mi lenguaje nacido
a pocos pasos del amor.
Noche abierta. Noche presencia.


DONDE CIRCUNDA LO ÁVIDO

Cuando sí venga mis ojos brillarán
de la luz de quien yo lloro
mas ahora alienta un rumor de fuga
en el corazón de toda cosa.


NOMBRARTE

No el poema de tu ausencia,
sólo un dibujo, una grieta en un muro,
algo en el viento, un sabor amargo.


DESPEDIDA

Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.


LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES

para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente

viernes, 18 de enero de 2013

ROSALIA DE CASTRO

ROSALÍA DE CASTRO
1837 - 1885
(española)

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LOS TRISTES

1

De la torpe ignorancia que confunde
lo mezquino y lo inmenso;
de la dura injusticia del más alto,
de la saña mortal de los pequeños,
¡no es posible que huyáis! cuando os conocen
y os buscan, como busca el zorro hambriento
a la indefensa tórtola en los campos;
y al querer esconderos
de sus cobardes iras, ya en el monte,
en la ciudad o en el retiro estrecho,
¡ahí va!, exclaman, ¡ahí va!, y allí os insultan
y señalan con íntimo contento
cual la mano implacable y vengativa
señala al triste y fugitivo reo.


2

Cayó por fin en la espumosa y turbia
recia corriente, y descendió al abismo
para no subir más a la serena
y tersa superficie. En lo más íntimo
del noble corazón ya lastimado,
resonó el golpe doloroso y frío
que ahogando la esperanza
hace abatir los ánimos altivos,
y plegando las alas torvo y mudo,
en densa niebla se envolvió su espíritu.


3

Vosotros, que lograsteis vuestros sueños,
¿qué entendéis de sus ansias malogradas?
Vosotros, que gozasteis y sufristeis,
¿qué comprendéis de sus eternas lágrimas?
Y vosotros, en fin, cuyos recuerdos
son como niebla que disipa el alba,
i qué sabéis del que lleva de los suyos
la eterna pesadumbre sobre el alma!


4

Cuando en la planta con afán cuidada
la fresca yema de un capullo asoma,
lentamente arrastrándose entre el césped,
le asalta el caracol y la devora.

Cuando de un alma atea,
en la profunda oscuridad medrosa
brilla un rayo de fe, viene la duda
y sobre él tiende su gigante sombra.


5

En cada fresco brote, en cada rosa erguida,
cien gotas de rocío brillan al sol que nace;
mas él ve que son lágrimas que derraman los tristes
al fecundar la tierra con su preciosa sangre.

Henchido está el ambiente de agradables aromas,
las aguas y los vientos cadenciosos murmuran;
mas él siente que rugen con sordo clamoreo
de sofocados gritos y de amenazas mudas.

¡No hay duda! De cien astros nuevos, la luz radiante
hasta las más recónditas profundidades llega;
mas sus hermosos rayos
jamás en torno suyo rompen la bruma espesa.

De la esperanza, ¿en dónde crece la flor ansiada?
Para él, en dondequiera al retoñar se agosta,
ya bajo las escarchas del egoísmo estéril,
o ya del desengaño a la menguada sombra.

¡Y en vano el mar extenso y las vegas fecundas,
los pájaros, las flores y los frutos que siembran!
Para el desheredado, sólo hay bajo del cielo
esa quietud sombría que infunde la tristeza.


6

Cada vez huye más de los vivos,
cada vez habla más con los muertos
y es que cuando nos rinde el cansancio
propicio a la paz y al sueño,
el cuerpo tiende al reposo,
el alma tiende a lo eterno.


7

Así como el lobo desciende a poblado,
si acaso en la sierra se ve perseguido,
huyendo del hombre que acosa a los tristes,
buscó entre las fieras el triste un asilo.

El sol calentaba su lóbrega cueva,
piadosa velaba su sueño la luna
el árbol salvaje le daba sus frutos,
la fuente sus aguas de grata frescura.

Bien pronto los rayos del sol se nublaron.
la luna entre brumas veló su semblante,
secóse la fuente, y el árbol nególe,
al par que su sombra, sus frutos salvajes.

Dejando la sierra buscó en la llanura
de otro árbol el fruto, la luz de otro cielo;
y a un río profundo, de nombre ignorado,
pidióle aguas puras su labio sediento.

¡Ya en vano!, sin tregua siguióle la noche,
la sed que atormenta y el hambre que mata;
¡ya en vano!, que ni árbol, ni cielo, ni río,
le dieron su fruto, su luz, ni sus aguas.

Y en tanto el olvido, la duda y la muerte
agrandan las sombras que en torno le cercan,
allá en lontananza la luz de la vida,
hiriendo sus ojos feliz centellea.

Dichosos mortales a quien la fortuna
fue siempre propicia... ¡Silencio!, ¡silencio!,
si veis tantos seres que corren buscando
las negras corrientes del hondo Leteo.
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LOS ROBLES

1

Allá en tiempos que fueron, y el alma
han llenado de santos recuerdos,
de mi tierra en los campos hermosos,
la riqueza del pobre era el fuego,
que al brillar de la choza en el fondo,
calentaba los rígidos miembros
por el frío y el hambre ateridos
del niño y del viejo.

De la hoguera sentados en torno,
en sus brazos la madre arrullaba
al infante robusto;
daba vuelta, afanosa la andana
en sus dedos nudosos, al huso,
y al alegre fulgor de la llama,
ya la joven la harina cernía,
o ya desgranaba
con su mano callosa y pequeña,
del maíz las mazorcas doradas.

Y al amor del hogar calentándose
en invierno, la pobre familia
campesina, olvidaba la dura
condición de su suerte enemiga;
y el anciano y el niño, contentos
en su lecho de paja dormían,
como duerme el polluelo en su nido
cuando el ala materna le abriga.


2

Bajo el hacha implacable, ¡cuán presto
en tierra cayeron
encinas y robles!;
y a los rayos del alba risueña,
¡qué calva aparece
la cima del monte!

Los que ayer fueron bosques y selvas
de agreste espesura,
donde envueltas en dulce misterio
al rayar el día
flotaban las brumas,
y brotaba la fuente serena
entre flores y musgos oculta,
hoy son áridas lomas que ostentan
deformes y negras
sus hondas cisuras.

Ya no entonan en ellas los pájaros
sus canciones de amor, ni se juntan
cuando mayo alborea en la fronda
que quedó de sus robles desnuda.
Sólo el viento al pasar trae el eco
del cuervo que grazna,
del lobo que aúlla.


3

Una mancha sombría y extensa
borda a trechos del monte la falda,
semejante a legión aguerrida
que acampase en la abrupta montaña
lanzando alaridos
de sorda amenaza.

Son pinares que al suelo, desnudo
de su antiguo ropaje, le prestan
con el suyo el adorno salvaje
que resiste del tiempo a la afrenta
y corona de eterna verdura
las ásperas breñas

Árbol duro y altivo, que gustas
de escuchar el rumor del Océano
y gemir con la brisa marina
de la playa en el blanco desierto,
¡yo te amo!, y mi vista reposa
con placer en los tibios reflejos
que tu copa gallarda iluminan
cuando audaz se destaca en el cielo,
despidiendo la luz que agoniza,
saludando la estrella del véspero.

Pero tú, sacra encina del celta,
y tú, roble de ramas añosas,
sois más bellos con vuestro follaje
que si mayo las cumbres festona
salpicadas de fresco rocío
donde quiebra sus rayos la aurora,
y convierte los sotos profundos
en mansión de gloria.

Más tarde, en otoño
cuando caen marchitas tus hojas,
¡oh roble!, y con ellas
generoso los musgos alfombras,
¡qué hermoso está el campo;
la selva, qué hermosa!

Al recuerdo de aquellos rumores
que al morir el día
se levantan del bosque en la hondura
cuando pasa gimiendo la brisa
y remueve con húmedo soplo
tus hojas marchitas
mientras corre engrosado el arroyo
en su cauce de frescas orillas,

estremécese el alma pensando
dónde duermen las glorias queridas
de este pueblo sufrido, que espera
silencioso en su lecho de espinas
que suene su hora
y llegue aquel día
en que venza con mano segura,
del mal que le oprime,
la fuerza homicida.

AMERICA COMPARINI SALAS

AMERICA COMPARINI SALAS
1944 -
(chilena)

AMERICA COMPARINI SALAS

Sujétame el alma madre
no puedo sola con los dolores
del mundo
calmar el hambre o hacer justicia

Sukétame el alma madre
o mejor abre tus piernas
la marchita flor de tu vagina
Déjame penetrar en cuenta regresiva
para acunarme en tus entrañas

Luego cuando sientas mis latidos
ni por un segundo te conmueva la ternura
y brinca con todas las iras contenidas
para que en cada salto
fluya por tus muslos
mi sangre diluida.

LOCURA DE NOCHE OSCURA

Con su vestidito plateado
mi niña
la más lejana
la que quiso quedarse pequeña
no saber de dictaduras o guerras

Se apoderó de la noche,
la luna y las estrellas
¡Sólo para que yo sepa
que tiene con quien jugar!

PLUSCUAMPERFECTO

Si hace veinte años
tú hubieras...
yo y él ¡Nada!

Y en esta fría noche
no estarías perdido en la bruma
ni yo aferrada a la almohada
tratando de identificar
si son las notas que escapan
del compac dic
o la lluvia que resbala por
el marco de la ventana
las que humedecen mi rostro.

TOP SECRET

Los machos chauvinistas y otras yerbas
dicen que soy resentida social
(y también lesbiana)
cuando leomis versos
porque no dejo que me doblen el brazo
me quiten el puesto en la fila
ni me tiren a la lona
¡Si supieras amor mío
cómo salto y disfruto en la tuya!