CARLOS PRENDEZ SALDÍAS
1892 - 1962}
(chileno)
LA CANCIÓN DEL RÍO
El río se viene cantando, cantando,
como un hechicero de la soledad-
Árboles y riscos se quedan vibrando
cuando pasa el río camino del mar.
El río se viene cantando, cantando,
y es una alegría sentirlo pasar.
Tendido en la hierba, si el agua me toca
las manos morenas quemándose al sol,
y el viento sureño me llena la boca,
yo siento que el río, la tierra y la roca
laten con la sangre de mi corazón.
Tendido en la hierba, si el agua me toca,
bendigo la fuga del río cantor.
La canción del río no se pierde en el llano:
los hombres del valle no tienen canción.
Un murmullo apenas refresca el Verano
de este silencioso pueblo labrador.
a canción del río se pierde en el llano:
como si del agua se fuera el amor.
El río se viene cantando, cantando
desde la nevera palabra de Dios.
Las piedras sonoras quedaron sonando
y en el valle el río su canción perdió.
El río venía cantando, cantado
desde los breñales cantando bajó.
Por el valle estrecho se aleja llorando
y ninguno sabe que el río cantó.
YO TENÍA EL BESO
Yo tenía el beso de fuego que abrasa,
el abrazo estrecho que si enlaza hiere.
Ahora es mi beso rescoldo sin brasa
y guirnalda mustia mi abrazo que muere.
Yo dije al oído la palabra nueva
que cierra los ojos y el oído engaña.
Un cansancio ahora mi palabra lleva.
¡Y tenía el eco que da la montaña!
En fiesta de amores se me fue la vida.
y de la locura que avivó la hoguera
ha quedado apenas la brasa vencida.
Pero en este otoño que recuerda y ama,
el deseo todavía espera
hacer del rescoldo que brote la llama.
viernes, 7 de junio de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
ANTONIO BÓRQUEZ SOLAR
ANTONIO BÓRQUEZ SOLAR
1874 - 1938
(chileno)
Esta es la hora del amor, mi amada,
pero yo tengo, cuando muere el día,
como el temor de una invisible espada
en toda mi mortal melancolía.
Y tengo ganas de llorar por nada,
por la muerte del sol y su agonía,
por mis recuerdos de una edad pasada,
por la noche que llega negra y fría.
Entonces miedo de mi mismo abrigo,
y se abren mis heridas que son muchas,
y mi cáliz apuro sin testigo.
Tengo miedo a las sombras, tengo miedo
a mis internas dolorosas luchas
conque en las sombras meditando quedo.
LOS CARPINTEROS
Cuando el sol insular su faz asoma
la montaña se envuelve en su áureo manto
cruza el cielo algún vuelo de palomas,
surge del río y de la mar un canto.
Los carpinteros clavan, entretanto,
sus picos en los robles, y en la loma
y la montaña, en el tranquilo encanto,
el golpe el eco de un hachazo toma.
Del bosque son alados leñadores
de cuerpos negros y cabezas rojas
de un rojo de vivísimos fulgores.
Cuando los miras, Sol, tú te sonríes
porque entre la esmeralda de las hojas
son finos aderezos de rubíes.
EL CASTILLO
Arriba en la colina se duermen los cañones
que el rojo orín enfunda a la lluvia y al sol,
del castillo no quedan ni los viejos bastiones
que alzó la mano heroica del abuelo español.
Vese desde la cima el gran mar tornasol
que florece de espuma en los toscos farellones.
Vuelan los graves cuervos en rectas direcciones
y en la playa blanquea su casa el caracol.
En la tarde el mar crece, se distiende en la playa
y su canto nocturno tímidamente ensaya
con su gran voz de bajo que parece implorar.
Y cuando ya la noche sus banderas despliega
en su misma colina el castillo se eleva
y voces castellanas se oyen aletear.
1874 - 1938
(chileno)
Esta es la hora del amor, mi amada,
pero yo tengo, cuando muere el día,
como el temor de una invisible espada
en toda mi mortal melancolía.
Y tengo ganas de llorar por nada,
por la muerte del sol y su agonía,
por mis recuerdos de una edad pasada,
por la noche que llega negra y fría.
Entonces miedo de mi mismo abrigo,
y se abren mis heridas que son muchas,
y mi cáliz apuro sin testigo.
Tengo miedo a las sombras, tengo miedo
a mis internas dolorosas luchas
conque en las sombras meditando quedo.
LOS CARPINTEROS
Cuando el sol insular su faz asoma
la montaña se envuelve en su áureo manto
cruza el cielo algún vuelo de palomas,
surge del río y de la mar un canto.
Los carpinteros clavan, entretanto,
sus picos en los robles, y en la loma
y la montaña, en el tranquilo encanto,
el golpe el eco de un hachazo toma.
Del bosque son alados leñadores
de cuerpos negros y cabezas rojas
de un rojo de vivísimos fulgores.
Cuando los miras, Sol, tú te sonríes
porque entre la esmeralda de las hojas
son finos aderezos de rubíes.
EL CASTILLO
Arriba en la colina se duermen los cañones
que el rojo orín enfunda a la lluvia y al sol,
del castillo no quedan ni los viejos bastiones
que alzó la mano heroica del abuelo español.
Vese desde la cima el gran mar tornasol
que florece de espuma en los toscos farellones.
Vuelan los graves cuervos en rectas direcciones
y en la playa blanquea su casa el caracol.
En la tarde el mar crece, se distiende en la playa
y su canto nocturno tímidamente ensaya
con su gran voz de bajo que parece implorar.
Y cuando ya la noche sus banderas despliega
en su misma colina el castillo se eleva
y voces castellanas se oyen aletear.
miércoles, 5 de junio de 2013
JORGE LUIS BORGES
JORGE LUIS BORGES
1899 - 1986
(argentino)
Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones.
ahora son lo que es mío.
Sé que perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores
como no piensan los que ven.
Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado.
Cuando quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen,
con su voz.
Solo el que ha muerto es nuestro, solo es nuestro lo que perdimos.
Ilión fue, pero Ilión perdura en el hexámetro que la plañe.
Israel fue cuando era una antigua nostalgia.
Todo poema, con el tiempo, es una elegía.
Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera,
que es zozobra, y a las alarmas y terrores
de la esperanza.
No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.
1899 - 1986
(argentino)
Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones.
ahora son lo que es mío.
Sé que perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores
como no piensan los que ven.
Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado.
Cuando quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen,
con su voz.
Solo el que ha muerto es nuestro, solo es nuestro lo que perdimos.
Ilión fue, pero Ilión perdura en el hexámetro que la plañe.
Israel fue cuando era una antigua nostalgia.
Todo poema, con el tiempo, es una elegía.
Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera,
que es zozobra, y a las alarmas y terrores
de la esperanza.
No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.
martes, 4 de junio de 2013
ALEJANDRO LAVQUÉN
ALEJANDRO LAVQUÉN
1959 -
(chileno)
UN RINCÓN DEL MUNDO
La pasión, los anhelos,
están extraviados
en algún punto cardinal.
Allí buscan rumbo
los silencios
y se reconstruye
la memoria más remota.
La poesía libra el martirio
de las cárceles
y enjuaga la sangre
de los que no volverán
a cantar.
Limpia el conducto
dela vida para que el celeste
explique su contenido.
Los manantiales jadean,
encumbrándose por unos
pechos vegetales,
anhelosos de ternura.
En el lecho del amor, silba
una mujer que estremeció
todos los pudores;
y en un lugar, no lejos,
la locura de la noche
juega a los naipes
con el príncipe de los gitanos.
PRELUDIO DE UNA NOCHE DE INVIERNO
Mis sueños van de la mano
con un volver a encontrar.
Los torrentes del ocaso
han inundado mi corazón.
Navegante soy, desembarcando funerales.
Buscando puertos sin alambradas,
arrimándome a los telares
de la vida y de la muerte, cuyo
combate universal
estremece las raíces de lo desconocido.
La ciudad se enciende en el espejo
cordillerano, bronceada por un viento
tibio, provocando claridad de agualluvia
en el gris de las nubes.
Nadie va por las calles, como el día
siguiente de una borrachera colectiva
en un sábado de fiesta.
La tarde se extiende de invierno,
evoca palabras, penetra en los árboles desnudos,
chocando, luego, en el horizonte envuelto en llamas
inmóviles.
Allí queda, allí expira, susurrando a lo largo
del oeste.
Todo parece una postal, anunciando
lejanías sin retorno.
Se va la luz, es noche imprevista,
la lluvia flota en las horas
como un cielo plomizo,derrumbándose
en el derrotero de un otoño.
Mis ojos callan.
Mi voz se duerme.
Mis pies continúan, automáticos,
indolentes, pasajeros, sin volver
un paso atrás.
1959 -
(chileno)
UN RINCÓN DEL MUNDO
La pasión, los anhelos,
están extraviados
en algún punto cardinal.
Allí buscan rumbo
los silencios
y se reconstruye
la memoria más remota.
La poesía libra el martirio
de las cárceles
y enjuaga la sangre
de los que no volverán
a cantar.
Limpia el conducto
dela vida para que el celeste
explique su contenido.
Los manantiales jadean,
encumbrándose por unos
pechos vegetales,
anhelosos de ternura.
En el lecho del amor, silba
una mujer que estremeció
todos los pudores;
y en un lugar, no lejos,
la locura de la noche
juega a los naipes
con el príncipe de los gitanos.
PRELUDIO DE UNA NOCHE DE INVIERNO
Mis sueños van de la mano
con un volver a encontrar.
Los torrentes del ocaso
han inundado mi corazón.
Navegante soy, desembarcando funerales.
Buscando puertos sin alambradas,
arrimándome a los telares
de la vida y de la muerte, cuyo
combate universal
estremece las raíces de lo desconocido.
La ciudad se enciende en el espejo
cordillerano, bronceada por un viento
tibio, provocando claridad de agualluvia
en el gris de las nubes.
Nadie va por las calles, como el día
siguiente de una borrachera colectiva
en un sábado de fiesta.
La tarde se extiende de invierno,
evoca palabras, penetra en los árboles desnudos,
chocando, luego, en el horizonte envuelto en llamas
inmóviles.
Allí queda, allí expira, susurrando a lo largo
del oeste.
Todo parece una postal, anunciando
lejanías sin retorno.
Se va la luz, es noche imprevista,
la lluvia flota en las horas
como un cielo plomizo,derrumbándose
en el derrotero de un otoño.
Mis ojos callan.
Mi voz se duerme.
Mis pies continúan, automáticos,
indolentes, pasajeros, sin volver
un paso atrás.
lunes, 3 de junio de 2013
CLAUDINA LLANOS GALARCE
CLAUDINA LLANOS GALARCE
1953 -
(chilena)
1953 -
(chilena)
EL AGUA MÁS DULCE
Padre descansando.( trabajo nocturno).
Madre sumergida en lo que es su mundo:
blanqueo de sábanas al ritmo chillón del escobillado.
Las hermanas lejos... andarán jugando.
Y yo, caminando por la línea del tren.
Ya cogí colores en la orilla del río,
ya conté durmientes,
ya leí los nombres en letras doradas
que surcan las cruces que indican la muerte...
Y hablé con el viejo que come en un tarro
al que puso orejas de alambre oxidado...
Miré el Maule verde desde el viejo puente
y regreso a casa por la línea del tren.
Estoy tan cansada. Tengo tanta sed.
La choza del bosque agua ha de tener.
La niña me dice "mamá fue buscar
pero no sé a qué hora irá a regresar"
Y siento en el cuello una mano caliente
mi boca es un foso de lenguas urentes.
La niña, tan buena, me ofrece lo que hay:
tarro con residuos de agua sucia hervida:
El agua más dulce que bebí en mi vida.
EL CIRUELO
Bellas alas le han crecido
para despegar del suelo.
El regazo del ciruelo
un refugio le ha ofrecido.
Como pájaro en su nido
sueña con llegar al cielo
para estar lejos del ruido.
Cuando la noche se asoma
ya tiene hambre y tiene frío.
Ahora el ogro se ha dormido
danzan lúgubres las sombras,
y el temor ya está de sobra,
pero se ha roto el vestido.
¿Qué dirá la madre ahora?
viernes, 24 de mayo de 2013
ENRIQUE GÓMEZ CORREA
ENRIQUE GÓMEZ CORREA
1914 - 1995
(chileno)
EL ACERBO IMAGINARIO
fragmentos
XIV
Creyó que había sido atrapado por el tiempo
Y que el espacio se encogía
Eran los acostumbrados juegos
de la eternidad con el infinito
Estos juegos que arrastraban a la soledad,
al ocultamiento
Al fastidio de lo inmutable
Sabiendo que ya todo era relativo
Indeterminado
Entregado a los juegos del azar
aqaue suelen resplandecer
Diciéndonos que la muerte es más veloz
Que la luz
Que nos vio nacer
Y que nos verá precipitarnos
Adentro de lo absolutamente
Oscuro.
XVII
Besaba a diestra y siniestra
A veces al fantasma y a su reflejo
Y otras a la sombra y a su cuerpo
Sin duda era un amor delirante
Presionado por deseos fuera de todo límite
Sin pensar jamás en futuras consecuencias.
El lo sabía
Sabía que por fin el incendio
estallaría por los cuatro costados.
Y que todo quedaría reducido a cenizas.
Cenizas con las cuales cubriría
su cuerpo entero
Al igual que un místico
Un extasiado
En acto sacramental.
1914 - 1995
(chileno)
EL ACERBO IMAGINARIO
fragmentos
XIV
Creyó que había sido atrapado por el tiempo
Y que el espacio se encogía
Eran los acostumbrados juegos
de la eternidad con el infinito
Estos juegos que arrastraban a la soledad,
al ocultamiento
Al fastidio de lo inmutable
Sabiendo que ya todo era relativo
Indeterminado
Entregado a los juegos del azar
aqaue suelen resplandecer
Diciéndonos que la muerte es más veloz
Que la luz
Que nos vio nacer
Y que nos verá precipitarnos
Adentro de lo absolutamente
Oscuro.
XVII
Besaba a diestra y siniestra
A veces al fantasma y a su reflejo
Y otras a la sombra y a su cuerpo
Sin duda era un amor delirante
Presionado por deseos fuera de todo límite
Sin pensar jamás en futuras consecuencias.
El lo sabía
Sabía que por fin el incendio
estallaría por los cuatro costados.
Y que todo quedaría reducido a cenizas.
Cenizas con las cuales cubriría
su cuerpo entero
Al igual que un místico
Un extasiado
En acto sacramental.
EDUARDO ANGUITA
EDUARDO ANGUITA
1914 - 1992
(chileno)
CUADRO LIEDER
I
El aire fino vuelve a la montaña.
De tu rostro todo recuerdo se evapora.
Imagen pura, las veces que te veo no se ocultan.
Como ondas se apartan y te muestras más clara:
Y no te veo sino una sola nez.
Eres primera vez.
Cielo infinito y lavado hasta la piedra,
Para qué mirartehasta el exceso,
No serás próximo ni más bello;
Mis ojos no podrían sembrar nada en tu frescura.
Eres primera vez como ella, cielo infinito y solo.
II
Quiero verte llorar, quiero verte manchada.
Quiero verte dormir, manchada por el sueño,
Quiero ver que te afanas, sediienta por la busca.
Quiero verte morir, impura por la inercia.
Pero lloras y duermes y te afanas y mueres,
Y no puedo acercarte manchada, incierta, impura.
Si lloras eres como los ríos, todo llanto, toda limpia.
Si duermes eres toda soledad, más pura que el silencio.
Si te afanas eres toda la sed, los otros quedan sedientos.
Todo muere en paz, dulce y grandioso como lo fatal.
Todo muere en paz.¿Tú existes?
III
Vengo preguntándome algo largo tiempoolvidado.
Me inclino a los abrojos con ojos de la tarde.
Todo me deja ir.Todo susurra para sí
¿Qué pregunta soy? Responde, pájaro del bosque.
Ah, tú que vives entre breñas de ecos.
Incansable y sola como el eco
¿Me asomo a ti espejo amado?
Amando, sé que pregunta soy.
Tú me reflejas íntegro, grande, vivo y mágico.
Tu arroyo turgente, alta ventana:
Respóndeme íntegro y no te apagues en la noche,
Siempre me hallarás despierto para el silencio del amor.
IV
Rápìdos torrentes imágenes turbias arrastran.
Soledad, estrépito, donde nada se encuentra.
Desaparece el reflejo. Los destellos del cielo
se ensucian con el lodo. Los animales murmuran.
El que la música inventa, mete una espada en la corriente:
Planta una mitrada de oro en el trueno y un jacinto en la tiniebla.
¿Dios mío, el hombre es realmente divino?
La música fluye por la mirada de tu frente
Al encuentro de las flores, pero ellas ya se apagan.
Oh, capullos azotados por el crepúsculo, capullos.
'Oh, Noche, no vengas hasta que no sea la noche!
1914 - 1992
(chileno)
CUADRO LIEDER
I
El aire fino vuelve a la montaña.
De tu rostro todo recuerdo se evapora.
Imagen pura, las veces que te veo no se ocultan.
Como ondas se apartan y te muestras más clara:
Y no te veo sino una sola nez.
Eres primera vez.
Cielo infinito y lavado hasta la piedra,
Para qué mirartehasta el exceso,
No serás próximo ni más bello;
Mis ojos no podrían sembrar nada en tu frescura.
Eres primera vez como ella, cielo infinito y solo.
II
Quiero verte llorar, quiero verte manchada.
Quiero verte dormir, manchada por el sueño,
Quiero ver que te afanas, sediienta por la busca.
Quiero verte morir, impura por la inercia.
Pero lloras y duermes y te afanas y mueres,
Y no puedo acercarte manchada, incierta, impura.
Si lloras eres como los ríos, todo llanto, toda limpia.
Si duermes eres toda soledad, más pura que el silencio.
Si te afanas eres toda la sed, los otros quedan sedientos.
Todo muere en paz, dulce y grandioso como lo fatal.
Todo muere en paz.¿Tú existes?
III
Vengo preguntándome algo largo tiempoolvidado.
Me inclino a los abrojos con ojos de la tarde.
Todo me deja ir.Todo susurra para sí
¿Qué pregunta soy? Responde, pájaro del bosque.
Ah, tú que vives entre breñas de ecos.
Incansable y sola como el eco
¿Me asomo a ti espejo amado?
Amando, sé que pregunta soy.
Tú me reflejas íntegro, grande, vivo y mágico.
Tu arroyo turgente, alta ventana:
Respóndeme íntegro y no te apagues en la noche,
Siempre me hallarás despierto para el silencio del amor.
IV
Rápìdos torrentes imágenes turbias arrastran.
Soledad, estrépito, donde nada se encuentra.
Desaparece el reflejo. Los destellos del cielo
se ensucian con el lodo. Los animales murmuran.
El que la música inventa, mete una espada en la corriente:
Planta una mitrada de oro en el trueno y un jacinto en la tiniebla.
¿Dios mío, el hombre es realmente divino?
La música fluye por la mirada de tu frente
Al encuentro de las flores, pero ellas ya se apagan.
Oh, capullos azotados por el crepúsculo, capullos.
'Oh, Noche, no vengas hasta que no sea la noche!
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